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Caminando con suerte

Al igual que en el Club de la Pelea, la regla número uno de la Mala Suerte es “uno no habla de la Mala Suerte”.

Así es, y lo que pasa es que todos piensan que la mala suerte no existe: “no hay tal cosa como mala suerte, cada uno se forja su futuro”, “no es mala suerte, lo que pasa es que no le echa ganas” dicen todos aquellos que no los ha tocado la mala suerte. Sin embargo aunque no seas creyente de la mala suerte, esta te puede atacar y cuando esté contigo sabrás claramente que sí existe.

“Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo.” -Thomas Jefferson

Y es que la mala suerte existe desde el mismo inicio de la historia, si no pregúntenle a Adan y Eva que fueron expulsados del paraíso o a los Dinosaurios que les cayó, así de repente, un meteorito que los llevó a la exitinción, y escojan la historia que sea más compatible con sus creencias de cualquier manera es innegable: la mala suerte existe y está tan viva como siempre.

Ya en la antigüedad nuestros antepasados la habían ubicado y así que nos advertían: “no pases debajo de la escalera”, “cuidado con romper un espejo”, “atención si se cruza un gato negro por tu camino” y muchos otras enseñanzas más. Sin embargo la mala suerte es muy lista y ya sabe que no se puede esconder ahí, así que ha buscado nuevas formas de infectarnos.

Ahora se esconde en cualquier parte y ataca, por ejemplo cuando estamos en público. Ahí tenemos a Ernesto Cordero que mientras hacía unas declaraciones la mala suerte le brincó encima y le robó sus sueños presidenciales y hasta hoy lo persigue; tenemos también a otros que justo cuando les toca ser presidentes todo mundo se le echa encima y hasta les llaman espurios, mientras otros que por más que intentan a lo más que llegan es a ser “legítimos”.

En lo deportivo podemos ver a las Chivas que estrenan un gran estadio y justo ahí los asechaba la mala suerte, o al Cruz Azul que a pesar de sus mayores esfuerzos no pasa de subcampeón desde hace años; en fin, tantos casos.

La mala suerte una vez que nos ha dado, se alimenta de nuestra frustración y es proporcional e inversa a la fuerza con la que queremos sacudirla. Así que si bien no debemos de invocarla, toda vez que nos ha afectado lo mejor que podemos hacer es frustrarla hasta que nos abandone. Reirnos de ella e ignorarla le resta fuerza y antes de morirse de tristeza sale en busca de un nuevo huesped al cual infectar.

Acudamos al caso de López Dóriga, justo cuando se preparaba a lucirse y toda vez que había anunciado hasta en Twitter que entrevistaría a Anthony Hopkins, que le brinca la mala suerte y no logra sino balbucear su ya famoso Juayderito. Sin embargo y tras algunas horas de frustración, el ahora -Ticher- decidió reírse junto con miles de usuarios de las redes sociales de si mismo y antes de que acabara la semana, ya para Las Mangas, la mala suerte huyó frustrada a buscar algunas nuevas víctimas.

La percepción que tenemos de controlar o no nuestra vida es llamada por los psicólogos “Locus de Control” y se divide en interno y externo. En uno sabemos que podemos cambiar nosotros para dirigir nuestra vida, en el segundo nos parece que algo externo nos maneja. Y es que pareciera que lo que nos va sucediendo son actos aleatorios y lo más importante es a cuáles le damos más peso: a los positivos o negativos.

Así que la clave sigue siendo la misma: cómo reaccionamos ante los hechos.

“No tienes mala suerte es sólo que no te pasan cosas buenas”